Trolleys
Esta ciudad tiene la fortuna de los trolleys. Son paquidermos cuyos genes reconocen un neblinoso parentesco con aquellos mamuts peninsulares de AMDET. Aquellas plataformas circulares en los coches de doble extension han desaparecido merced a los designios de la seleccion natural.
Los coches aqui son mas austeros, practicos y sencillos. Funcionales. No hay rastros de aquellas enormes bestias cuya extincion COOPTROL atestiguara. La supervivencia les ha sacrificado la emocion de viajar en el centro de un mundo vertiginoso que giraba dando coletazos.
Ha sido toda una experiencia sorprendente: ver los postes deslizarse guiados por los cables, no sentir aquel sonido interminable de los frenos y no ver las cabriolas de los guardas persiguiendo el trolley intentando enganchar nuevamente los cables mientras iban tirando de unas sogas rebeldes.
No he encontrado aqui un lugar que asemeje el desafio enorme que significaba dejar Rivera para tomar 18 de Julio. No he encontrado hasta ahora una interseccion con presagios o fenomenos del tipo que en nuestra memoria asociamos a aquel pasado, por ejemplo, de silencios y apagones en el tunel de 8 de Octubre.
Igual que en Rosario, como en Belgrado y en Seattle. En Guadalajara es posible asistir a este milagro electrico y efimero del trolley.
Taximetros
Existe un universo paralelo de dimensiones conocidas y color amarillo al que llamamos Taxi. Nos traslada con un plan de vuelo conocido y es comun a casi toda la geografia del mundo. Es dominado por una cofradia de choferes que ejercen el sacerdocio de las confesiones fugaces de los pasajeros. Diversas sectas los agrupan y los mezclan con mejor o peor suerte.
Guadalajara divide la raza en dos grupos evidentes: quienes encienden el taximetro y quienes se dedican al regateo de precios y destinos. Como en un juego audaz cada vehiculo exhibe un anuncio en su vidrio frontal: "Es obligatorio el uso de taximetro". En funcion del eco que el anuncio tiene en choferes y pasajeros, claramente éste es una simple declaración formal. O casi una opinión del Ayuntamiento. Algo asi como si en cada vehiculo tambien se escribiera: "El calentamiento global perjudica a todos", "La entropía es una variable termodinámica importante" o "Es peligrosa la marea alta".
Subir a un taxi supone entonces casi siempre la negociacion de un precio en funcion del destino. Esta negociacion comienza antes de abordar el vehiculo y para esto fueron diseñadas las ventanillas de todo vehículo: para que se pueda acordar un conveniente precio.
Otra opción es sentarse comodamente y luego anunciar el destino deseado bajo la forma de una sutil pregunta: "Cuánto me cuesta llegar a Independencia y Juarez?".
También a veces se produce un milagro de honestidad y transparencia. En esos casos, hay como una interrupción del orden supremo y en un rincón de la cabina del coche, titila suavemente la luz de un aparato taximetro indicando fichas, importe y un precio que podrá ser previamente conocido. En estos casos la emoción puede hacer tartamudear nuestro destino final. Y el viaje pierde entonces ese previo acuerdo de negociacion comercial al que ya me he acostumbrado tanto. Y el recorrido queda poblado de certidumbres.
Trenes
Habrá sido tal vez aquellas tardes de niño en Colón junto a las vías en casa de Olmedo. Habrá sido acaso los viajes a Santa Lucía a jugar al parque o las travesías a Melo a ver al Padre Asdrubal. El motivo me resulta todavía desconocido. El hecho es que profeso un absoluto afecto por los trenes. Guadalajara es una ciudad con trenes. Hay vías que interrumpen la fluidez del tránsito y que sorprenden con secuencias eternas de vagones y maquinaria. Hay puentes en las avenidas y hay pasos a nivel. Campanas, alarmas y el sonido grave y rítmico del peso del metal percutiendo entre las vías. Pasajeros, turistas, tequila, cargas y trabajo: aquí todo puede viajar en tren.
Viniendo de un país pequeño que apenas se esfuerza por no sepultar sus trenes, me resulta una experiencia admirable apoyar los codos en la baranda y desde un puente mirar pasar el lento traqueteo de las ventanillas, los pasajeros y una secuencia siempre larga de vagones de carga.
EBE 2009
Hace 3 días

1 comentarios:
Quien dice que lo cotidiano de nuestras vidas, se tiene q explicar igualmente con lenguaje cotidiano? Me gustó tu blog jeje... gracias por kitarle lo comun y corriente de nuestro lexico a los comunes y corrientes días.. Ahora subirme al taxi no va a ser lo mismo =P
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