Todo lugar es una suma aparentemente caótica de realidades pasadas, presentes y futuras. De las primeras y de las últimas los testimonios son generalmente, indirectos e inasibles, terreno fértil de discusión. Sin embargo el presente está repleto de lo que fue y será (como gustaba decir Bradbury).
Antes de ser Chicago esta ciudad es probable que haya sido Shikaakwa en el idioma de los nativos del lugar. Es muy probable tambien que mientras que el inefable José Gervasio Artigas hacía uso de su juventud en el sur de la cuenca del Plata, algunos grupos de Potawatomis recorrieran libremente los alrededores del que ahora conocemos como lago Michigan.
Cuando apenas había transcurrido -tal vez y solamente- un período no mayor a los 3 años desde la declaración de Independencia de 1776, Jean Baptiste Pointe du Sable llegaba desde Francia primero a Louisiana y desde allí a las costas del Lago Michigan.
Jean Baptiste había sido concebido por el amor singular de una esclava de sangre africana y un pirata francés, una de cuyas responsabilidades puede haber sido servir a la causa del Black Sea Gull, que navegaba mares y caribes en tiempos de ron y de borrascas. Para mayor singularidad, Jean Baptiste era haitiano. A su llegada a tierra potawatomi, Point du Sable, demostrando un sencillo pragmatismo, estableció un primer asentamiento en el lado oeste del Lago Michigan y entre las mujeres potawatomis eligió a Kittahawa como su esposa. De esta unión, los hijos Jean y Suzanne, y de ellos, luego vendría Eulalia, nieta de Jean Baptiste y primera hija de Chicago. El sello cosmopolita de un futuro lejano había sido forjado.
Luego, en el lugar del primer asentamiento de Pointe du Sable, vendrían más inviernos y veranos y ya en 1803 se construyo el Fort Dearborn sobre el mismo lugar que el pionero escogiera para establecerse. En 1812 los indigenas lo destruyeron y fue reconstruido en 1816. El Fort Dearborn fue demolido en 1856. Pasaron 20 años , Chicago ardió y la ciudad fue reconstruída casi totalmente.
En 1971 se identificó el lugar donde se ubicaba el primer asentamiento de Jean Baptiste y, por tanto, el Fort Dearborn: atravesando toda la actual interseccion de Michigan Avenue y Wacker Drive.
Para delimitar claramente este hito fundacional en la liturgia urbana cotidiana, a principios de los años 70 del siglo XX, se colocaron marcas de bronce en diferentes puntos de esta magna esquina a nivel del suelo, calzada y acera.
Desde ese momento, junto al puente de Michigan Ave., placas y altorrelieves, se suman y recuerdan el área original escogida por Pointe du Sable.
Durante el día la esquina es un hervidero rítmico de gente variada. Las marcas de bronce se identifican facilmente al caminar. Lo sé claramente. No es un esfuerzo observarlas con detalle cada mañana camino al trabajo, justo antes de entrar en el edificio de oficinas donde trabajo que, claro, está ubicado en Michigan Avenue y su esquina con Wacker Drive a más de doscientos años de distancia del pasado extraño de pioneros, sangre pirata, aventureros y potawatomis.
Antes de ser Chicago esta ciudad es probable que haya sido Shikaakwa en el idioma de los nativos del lugar. Es muy probable tambien que mientras que el inefable José Gervasio Artigas hacía uso de su juventud en el sur de la cuenca del Plata, algunos grupos de Potawatomis recorrieran libremente los alrededores del que ahora conocemos como lago Michigan.
Cuando apenas había transcurrido -tal vez y solamente- un período no mayor a los 3 años desde la declaración de Independencia de 1776, Jean Baptiste Pointe du Sable llegaba desde Francia primero a Louisiana y desde allí a las costas del Lago Michigan.
Jean Baptiste había sido concebido por el amor singular de una esclava de sangre africana y un pirata francés, una de cuyas responsabilidades puede haber sido servir a la causa del Black Sea Gull, que navegaba mares y caribes en tiempos de ron y de borrascas. Para mayor singularidad, Jean Baptiste era haitiano. A su llegada a tierra potawatomi, Point du Sable, demostrando un sencillo pragmatismo, estableció un primer asentamiento en el lado oeste del Lago Michigan y entre las mujeres potawatomis eligió a Kittahawa como su esposa. De esta unión, los hijos Jean y Suzanne, y de ellos, luego vendría Eulalia, nieta de Jean Baptiste y primera hija de Chicago. El sello cosmopolita de un futuro lejano había sido forjado.
Luego, en el lugar del primer asentamiento de Pointe du Sable, vendrían más inviernos y veranos y ya en 1803 se construyo el Fort Dearborn sobre el mismo lugar que el pionero escogiera para establecerse. En 1812 los indigenas lo destruyeron y fue reconstruido en 1816. El Fort Dearborn fue demolido en 1856. Pasaron 20 años , Chicago ardió y la ciudad fue reconstruída casi totalmente.
En 1971 se identificó el lugar donde se ubicaba el primer asentamiento de Jean Baptiste y, por tanto, el Fort Dearborn: atravesando toda la actual interseccion de Michigan Avenue y Wacker Drive.
Para delimitar claramente este hito fundacional en la liturgia urbana cotidiana, a principios de los años 70 del siglo XX, se colocaron marcas de bronce en diferentes puntos de esta magna esquina a nivel del suelo, calzada y acera.
Desde ese momento, junto al puente de Michigan Ave., placas y altorrelieves, se suman y recuerdan el área original escogida por Pointe du Sable.
Durante el día la esquina es un hervidero rítmico de gente variada. Las marcas de bronce se identifican facilmente al caminar. Lo sé claramente. No es un esfuerzo observarlas con detalle cada mañana camino al trabajo, justo antes de entrar en el edificio de oficinas donde trabajo que, claro, está ubicado en Michigan Avenue y su esquina con Wacker Drive a más de doscientos años de distancia del pasado extraño de pioneros, sangre pirata, aventureros y potawatomis.
